Persona con crecimiento de células cancerosas en la frente

El cáncer es lo que sucede cuando nuestras células no mueren cuando deberían, sino que continúan dividiéndose y multiplicándose para producir un bulto o protuberancia donde no debería haberlo. Los cánceres no desarrollan nuevos órganos funcionales: el cáncer de piel no produce una nueva piel, el cáncer de pulmón no produce un nuevo pulmón, porque es solo un tipo de célula en un hermoso, complejo y multicelular órgano, es decir multiplicando cuando no se debe. Estos bultos de células cancerosas pueden interferir con el funcionamiento de nuestro cuerpo al bloquear los conductos, aplastar los nervios y dañar los órganos. Si una célula cancerosa se desprende del primer cáncer, puede diseminarse por todo el cuerpo, adherirse a otro lugar y desarrollar un cáncer secundario. Las células de nuestro sistema inmunológico pueden matar algunas células cancerosas, pero deben tener cuidado de no matar nuestras propias células sanas, por lo que este es un proceso complicado. Comprender nuestro sistema inmunitario puede ayudar a los investigadores a detectar células cancerosas.

Nuestras células generalmente se matan a sí mismas cuando ya no son necesarias, pero, de vez en cuando, una no lo hace y se vuelve cancerosa. Esto es más probable que suceda si el ADN dentro de esa célula individual ha sido dañado de alguna manera, por la luz ultravioleta (quemaduras solares) o por un cambio heredado en un gen que está involucrado en decirle a las células cuándo permanecer con vida y cuándo suicidarse. Los investigadores tratan de comprender los genes y las proteínas involucradas en el suicidio celular (apoptosis) porque pueden ser objetivos para las terapias contra el cáncer. 

Para que las células cancerosas sigan creciendo y dividiéndose, necesitan nuestra sangre para recibir más oxígeno y nutrientes en un proceso llamado inflamación. La inflamación es importante para que nuestros cuerpos reaccionen a una herida, pero la inflamación a largo plazo puede favorecer el desarrollo de cáncer. Los investigadores intentan comprender cómo comienza y se detiene la inflamación y por qué podría no funcionar correctamente para idear nuevos tratamientos para las personas con EB.

Las personas con epidermólisis ampollosa distrófica recesiva (RDEB) tienen una mayor probabilidad de desarrollar un tipo de cáncer de piel llamado carcinoma de células escamosas (SCC). Esto es un cáncer de piel no melanoma con una menor probabilidad de propagarse a otras partes del cuerpo que el melanoma (5% o 1 de cada 20). Comienza en la capa superior de la piel (epidermis) donde las células cancerosas que se multiplican forman un bulto firme que puede sentirse sensible y sangrar con facilidad. 

 

Crédito de la imagen: Carcinoma de células escamosas, por BruceBlaus. Bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.